sábado, 18 de julio de 2009

China y Taiwán: ¿tregua diplomática?

En su discurso de toma de posesión el 20 de mayo de 2008, el presidente de Taiwán Ma Ying-jeou, ratificó lo que venía ya mencionando como promesa de campaña, cuando dijo: “deseo hacer un sincero llamado a los dos lados para la reconciliación y la tregua tanto a través del Estrecho, como en el ámbito internacional.” Estas palabras del presidente Ma se han entendido como un pacto tácito de “tregua diplomática” que aunque no se ha firmado parece que ha sido aceptado por su homólogo Hu Jintao.
Ese pacto, quiere decir, entre otras cosas que por el momento se suspende la guerra diplomática, que no se quitarán aliados diplomáticos; ni China intentará atraerse a los países que reconocen y tienen relaciones diplomáticas con Taiwán, ni este hará lo propio con los países que reconocen a China. De manera que por el momento, parece ser que los 23 países que reconocen a Taiwán no están en el interés de China, entre ellos la República Dominicana.
Los hechos recientes envían un mensaje claro en ese sentido. El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, manejó el discurso en campaña de que rompería con Taipéi y establecería relaciones con Beijing, igual sucedió con Mauricio Funes en El Salvador, pero tanto en un caso como en el otro no recibieron la reacción esperada de las autoridades chinas.
Esta tregua significa además que la República Popular China se va a enfocar exclusivamente a fortalecer las relaciones comerciales y culturales con esos países, que como la República Dominicana, mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán y no insistirá en obtener su reconocimiento diplomático.
Parece ser que existe un pacto, un acuerdo que pospone por un tiempo, la posibilidad de que la República Dominicana y la República Popular China establezcan relaciones diplomáticas formales. Ahora no sólo es el desinterés de las autoridades dominicana, sino que tampoco existe interés de China.
Lo que sí esperamos es que cuando se celebren los 60 años de la proclamación de la República Popular China, el Gobierno dominicano haya establecido una oficina con características consulares en Beijing que realmente funcione, respetando así la sagrada reciprocidad que consagra el Derecho Internacional, de manera que nuestras relaciones comerciales y culturales se fortalezcan y que el ciudadano chino que desee visitar nuestro país, por turismo o por negocios, no tenga que buscar primero una visa para Hong Kong, para luego probar suerte en nuestro consulado allá.
Publicado en el Listín Diario el sábado 11 de julio de 2009: https://www2.listindiario.com/app/article.aspx?id=107698

domingo, 5 de julio de 2009

Tolerancia cero para la corrupción

A propósito de corrupción gubernamental y de falta de ética en los funcionarios públicos. Hu Jintao, presidente de China, secretario general del Comité Central del Partido Comunista y también Jefe del Ejército, ordenó a la Comisión Central de Control Disciplinario del Partido, “corregir con firmeza los errores de funcionarios” que perjudican el interés público.
En China siempre han creído en la disuasión cómo método para prevenir la corrupción y para ello son drásticos en su persecución y sanción. Existe clara voluntad política para enfrentar la corrupción y en los últimos dos años el interés se ha redoblado. En la apertura del XVII Congreso del PCCh, el presidente Hu dijo: “El Partido Comunista Chino nunca tolera la corrupción ni ningún otro fenómeno negativo. El apoyo del pueblo al partido y su supervivencia dependen de que la corrupción sea castigada de forma resuelta y sea prevenida de forma efectiva, y es, por tanto, una tarea política trascendental”. La dirigencia política de China sabe lo peligroso que puede ser para su gobernabilidad no enfrentar la corrupción política, porque esta fue una de las razones de las manifestaciones de la plaza de Tiananmen, en 1989. Cientos han sido los casos recientes de sanciones a corruptos políticos, entre ellos el del ministro de Salud, Zheng Xiaoyu, que fue ejecutado por aceptar gratificaciones por aprobar antibióticos que no respetaban las normas de calidad y seguridad.
No obstante esta política de tolerancia cero para la corrupción y estos ejemplos disuasorios, esta sigue siendo uno de los principales problemas de China, aceptado por los líderes del PCCh y por el pueblo. Según un informe de Carnegie Endowment for International Peace, la corrupción le cuesta a China 86.000 millones de dólares, más de lo que gasta en educación. En el más reciente índice de percepción de la corrupción dado a conocer por Transparencia Internacional, de 180 países donde Dinamarca es el menos corrupto y Somalia el más, China está en el lugar 72, más cerca de los menos corruptos, pero todavía lejos de lo aceptable. La República Dominicana está en el lugar 102, en la segunda mitad más corrupta, mucho más lejos que China de la meta.
Quizás en nuestro país las autoridades deban pasar de la teoría a la práctica, no con métodos tan radicales como en China, pero si enviando el claro mensaje con acciones ejemplarizantes, de que nadie será protegido, así sea un ministro de Estado.
Publicado en el Listín Diario, el sábado 4 de julio de 2009: http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=106919

sábado, 27 de junio de 2009

La China que Juan Bosch conoció

En un artículo publicado en la revista ¡Ahora!, el 9 de febrero de 1970, titulado “Viaje a los antípodas”, el profesor Juan Bosch escribió acerca de la China que conoció tras una visita que realizó en 1969. El profesor Juan Bosch narró lo que observó en las calles de Beijing, lo que pudo constatar en una entrevista de más de tres horas con Zhou Enlai, los resultados de sus conversaciones con los latinoamericanos que allí estaban, en fin, dio a conocer su pensamiento acerca de un país que acababa de conocer desde dentro.
Lejos de lo que se decía de China en Occidente, el profesor Juan Bosch dio a conocer su verdad acerca de la China que estaba en plena Revolución Cultural. Para el profesor Bosch en China no había una dictadura radical como se daba a conocer en los medios de comunicación del eje capitalista, todo lo contrario, dijo: “el gobierno de China guía y orienta al pueblo, pero no de da órdenes”.
Quizás no es tanto como que a ese pueblo no se le dé órdenes, porque gobernar significa trazar las pautas y en muchas ocasiones imponer política públicas, Mao lo sabía bien y supo ejercerlo, pero lo que sí fue cierto y sigue siendo es que el pueblo participa activamente en su propio gobierno. El profesor también observó que, “China es una colmena inmensa. Todo el mundo trabaja, el niño en la escuela, el joven en la Universidad, en el campo o en las fábricas, junto con campesinos, obreros y soldados”. Y esa misma China es la que observa el visitante de hoy, una China que trabaja, que sabe que sólo trabajando se desarrollan las naciones.
Pero ese trabajo no era, ni es en vano, ese trabajo se traduce en producción, por eso también dijo el profesor Bosch, “China está produciendo todo lo que se produce en Occidente, desde energía nuclear hasta agujas para coser, desde computadores electrónicos hasta zapatos”.
En ese momento, el profesor Bosch vio en China el potencial para ser la fábrica del mundo que es hoy. También, en esas breves memorias, Bosch se refirió a una China con una economía financiera sana, sin deudas, cuando dijo: “ha pagado totalmente todas sus deudas, internas y externas”. Hoy China, tiene la mayor reserva en dólares del mundo, gran parte de la deuda de los EEUU y otros países del mundo la ha comprado China. Esa fue la China que conoció el profesor Juan Bosch, una China que fue base de la China de hoy.
El profesor admiraba a China, distinguía a China, reconoció a la República Popular China, como la única China. Si hubiese llegado al poder en 1990, estamos seguros habría establecido relaciones diplomáticas y consulares con el gigante que despertaba. Ahora que se están conmemorando los 100 años de su nacimiento, una manera de honrar su memoria sería hacer lo que él habría hecho. Honor a su memoria, no sigamos negando lo evidente. Publicado en el Listín Diario el sábado 27 de junio de 2009, ver en: http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=106079

lunes, 22 de junio de 2009

El pensamiento chino

En toda su historia China ha tenido grandes pensadores. Los más destacados han sido Lao Tse, Confucio y Sun Tzu, cada uno fue el mejor en su área y los tres han influido, no sólo a China, sino al mundo con su pensamiento.
Lao Tse, sentó las bases de la filosofía china, dio a conocer sus ideas por medio al “Tao te ching” o “Libro de la verdad”.
Confucio, es considerado como el primer pensador de la historia de la humanidad que realizó una teoría filosófica sobre el Estado y las diversas formas de gobierno, la cual dio a conocer en su libro “Las maneras del buen gobierno”; fue también creador de la doctrina político-filosófica conocida como confucianismo; sin lugar a dudas, la figura más influyente del pensamiento chino. Sun Tzu, con su tratado “El arte de la guerra”, considerado el libro de estrategia más influyente del mundo, enseñó que es mejor ganar sin luchar y que conociendo los cinco factores: política, clima, terreno, comandante y doctrina, la guerra sería más efectiva y menos destructiva. Estos tres pensadores vivieron entre los siglos VI y IV a.C., antes de que se lograra la centralización y unificación del territorio y de que surgiera la primera dinastía China.
No se conoce de grandes pensadores contemporáneos. Sun Yat-sen, Mao Tse Tung, Zhou Enlai y Deng Xiaoping más que pensadores en el estricto sentido de la palabra, fueron ideólogos de la China pos-imperial. Sun Yat-sen visualizó la República de China, la China republicana basada en la democracia electoral y representativa de occidente, la cual nunca se hizo realidad en la China continental, aunque sí en Taiwán. Mao Tse Tung encabezó el grupo que condujo a su pueblo al socialismo, instaurando la República Popular China. Zhou Enlai, fue el primero en plantear las llamadas 4 modernizaciones que necesitaba China para reorientar su política económica y social. Deng Xiaoping, asume las 4 modernizaciones sugeridas por Enlai, las pone en práctica y plantea un “socialismo con características chinas”.
Si bien China ha sido influida por el pensamiento occidental desde que abrió o tuvo que abrirse al mundo en la primera mitad del siglo XIX, nunca ha olvidado la esencia de su cultura.
Mark Leonard, analista inglés de la política global, ha escrito un libro titulado “¿Que piensa China?”, que recoge el testimonio de más de 200 pensadores y funcionarios chinos actuales, en el que se puede ver qué está pensando China hoy acerca del futuro qué sueñan para su país, su nueva visión del mundo, cuáles ideas deben ser sustento de su organización social, qué necesitan para retomar el control de su propio destino, cómo proclamar su independencia de los modelos extranjeros y crear el propio.
China se está pensando ella misma, ya se está hablando del modelo chino, no está muy lejos el día en que realmente será eso, un modelo, un paradigma a seguir, no para copiar, sino para adaptar a nuestras realidades.

El mandarín

Algunos pensarán que nos vamos a referir al consejero, ojos y oídos del emperador, que comenzó a ser parte fundamental de la administración pública china desde la dinastía Tang (618-907). Otros, y estos serán los menos, pensarán que hablaremos de Ti Chin-Fu, el mandarín al que se refiere el inmortal escritor portugués Eça de Queiroz, en un cuento que tituló así y publicó a finales del siglo XIX. Los más, pensarán que nos referiremos a la lengua mayoritaria en China. Estos últimos tienen razón.
El chino mandarín, es la lengua oficial de la República Popular China. De los 1300 millones de chinos, casi 1000 millones hablan el mandarín, existen otras lenguas y dialectos minoritarios, siendo los más importantes el cantonés y el wu.

Como la escritura china es ideográfica, donde cada símbolo representa ideas o palabras completas, lo cual es difícil de entender para nosotros, se ha creado un sistema oficial de trascripción del chino mandarín, que es llamado pinyín, que permite escribir y leer el chino usando caracteres occidentales. En la República Popular China “mandarín” se traduce al pinyín con la palabra pǔtonghuà, que en español quiere decir "habla común". Por la importancia de China en el mundo de hoy, porque significaría poder comunicarnos con más de 1000 millones de personas en su propio idioma, porque China es la fábrica del mundo, al cual debemos comprar, pero también el mayor mercado del mundo, al cual debemos vender, hablar su idioma será una clara ventaja de negocios.

Aprender el chino mandarín ya no es un capricho, ni una inexplicable inclinación hacia lo misterioso, raro o enigmático, es sin lugar a dudas, una necesidad del mundo de hoy. No obstante, debemos ser francos, para aprender a escribir el chino mandarín se requieren años de estudio, se precisa conocer al menos los 3000 símbolos más usados para tener un manejo básico del idioma, millones de chinos todavía no escriben su idioma, además, la caligrafía es un arte que demanda disciplina. Hablarlo es menos difícil, y es a lo que podemos aspirar usted y yo mi querido lector, si comenzamos ahora.
No basta con saber inglés y computadoras, ahora también hay que saber chino si queremos estar alfabetizados y ser altamente competitivos en el mundo de hoy. Podemos encontrar escuelas de este idioma en las principales capitales del mundo occidental: Londres, París, Berlín, Washington y Madrid, son algunos ejemplos. En la República Dominicana existen ya varias opciones, el Barrio Chino brinda una de las mejores, pero también se ofrecen cursos gratis por internet y se venden cursos muy completos en formato DVD. Comience ahora mismo, envíe sus hijos, no se arrepentirá.
Publicado en el Listín diario, ver en: http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=104533