sábado, 19 de septiembre de 2009

Zhou Enlai

Vano intento sería tratar de entender la historia reciente de China, su desarrollo, su relanzamiento, su transformación, sin conocer la vida y obra de Zhou Enlai.
En sus memorias, que publicó con el título “Líderes”, el presidente de EEUU Richard Nixon dijo de él: “es una de las personas de talento más extraordinario que he conocido”.
Henry Kissinger, que también supo de él a principios de los años 70, dijo: “Es el estadista extranjero más impresionante que jamás he tratado”. Y no exageraban, porque es que Zhou Enlai era eso, un humano, un político, un diplomático asombroso. Tan inteligente y sagaz que supo ser el segundo teniendo el talento para ser el primero. Nació el 5 de marzo de 1898 en Huaian, en la provincia de Jiangsu, en el seno de una familia burguesa.
Se educó dentro y fuera de China, por eso tanto el confucianismo clásico y tradicional, como las ideas de avanzada que se discutían en la Europa de principios del siglo XX, eran sustento de su formación. Fue un mandarín revolucionario, que no estaba al servicio de un emperador, sino del pueblo. Ingresó al a las filas del Partido Comunista Chino (PCCh) estando en Europa. Conoció las ideas de Sun Yatsen y trabajó por un tiempo bajos las órdenes directas de Chiang Kai-shek, en la época en que el Partido Nacionalista Chino o Kuomintang (KMT) y el PCCh tenían como propósito enfrentar a los señores de la guerra que controlaban China. Es en medio de la Larga Marcha en enero de 1935 cuando Zhou Enlai apoya a Mao como nuevo hombre fuerte del PCCh. Desde ese momento asumió a Mao como su líder y su idea de que la revolución en China se lograría con el apoyo del campesinado, no del proletariado, como se entendía en Rusia. Desde la fundación de la República Popular China (RPCh) el 1 de octubre de 1949, Zhou Enlai asumió los cargos de Primer Ministro y Ministro de Asuntos Exteriores del nuevo régimen hasta su muerte.
Desde esta posición condujo la política exterior de su país de manera exitosa. Fue el artífice del acercamiento con EEUU en un momento que existían claras diferencias con la Unión Soviética. Preparó el escenario para la famosa reunión que cambió el mundo entre Richard Nixon y Mao Zedong, en febrero de 1972. Zhou Enlai es quien ingresa a Deng Xiaoping al PCCh en el 1924, lo promueve, lo aúpa y en cierta modo pone en sus manos las “cuatro modernizaciones” que van a servir de base para la política económica que han colocado a China en el lugar que está en el mundo de hoy.
Enlai murió el 8 de enero de 1976, 8 meses antes que Mao, pero al igual que él, vive en el recuerdo de los que conocen su historia y lo que hizo por su pueblo.
Publicado en el Listín Diario, el sábado 19 de septiembre de 2009, ver en: http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=115355
Publicado en el Nuevo Diario Digital, ver: http://www.elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=168615

sábado, 12 de septiembre de 2009

Mao vive 33 años después

A Mao Tsé-tung o Mao Zedong, ya sea que se pronuncie utilizando el sistema Wade-Giles o el Pinyin respectivamente, le faltaban poco más de tres meses para cumplir 83 años, cuando se anunció su muerte en Beijing el 9 de septiembre de 1976.
Han pasado 33 años desde aquel día de verano, no obstante, el Gran Timonel sigue vivo en el pensamiento de millones de chinos y de seguidores de su pensamiento en todo el mundo. A diferencia de Rusia, donde Nikita Khrushchev inició la desestalinización poco después de la muerte de Stalin, en China la memoria de Mao ha sido respetada por las tres generaciones que le sucedieron.
Deng Xiaoping reconoció que el liderazgo de Mao fue la base para la reconstrucción económica de China que él condujo desde 1978. Así igual Jiang Zemin y Hu Jintao. Si estudiamos bien cuáles fueron las motivaciones de Mao, si leemos los discursos que pronunció en su larga marcha por todo el país como líder del Partido Comunista de China (PCCh), nos damos cuenta que su mayor interés era devolver a China el lugar que siempre tuvo en la historia, devolverle al pueblo chino el orgullo, recuperar el honor mancillado, procurar que su soberanía no fuera pisoteada nunca más, como lo fue entre 1840 y 1945.
Pese a sus errores en el campo económico y cultural, si hacemos un balance desapasionado, tenemos que reconocer que Mao alcanzó objetivos políticos trascendentales. En apenas 27 años, desde 1949 a 1976, Mao logró la unidad de China y que volviera a ser respetada en el escenario internacional.
Relaciones diplomáticas y reconocimiento de gran parte de los Estados del mundo, asiento como uno de los cinco Miembros Permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU. Por eso sigue vivo, por eso su enorme retrato todavía está ahí en la Puerta de Tiananmen o “Puerta de la Paz Celestial” rodeado por los lemas “viva la República Popular China” y “viva la unidad de los pueblos del mundo”.
Vive en los que conocieron su pensamiento y acción, vive en los que entendieron sus motivaciones, pero también vive en esas nuevas generaciones que se han educado en la China que aunque comunistas, son también consumistas y de mercado.
En el capítulo XVII del “Libro Rojo” se puede leer: “Debemos ser modestos y prudentes, prevenirnos contra el engreimiento y la precipitación y servir de todo corazón al pueblo”, por eso vive en el pueblo, porque para Mao, la política no tenía otra razón de ser que servir al pueblo. Entonces, por qué no, debe vivir en el accionar político de los seguidores del profesor Juan Bosch, que siempre entendió que servir al partido y llevarlo al poder, tenía como única misión, servir al pueblo.
Publicado en el Listín Diario el sábado 12 de septiembre de 2009, ver en: http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=114632

sábado, 5 de septiembre de 2009

Cómo negociar con China

La constancia y la perseverancia, son dos pilares de todo aquel que se proponga ser exitoso en la vida. Pero si su propósito es hacer negocios en China, entonces debe agregar un tercero: la paciencia.
Armado con estas tres cualidades, que no precisan de estudios académicos para adquirirlas, queda entonces aprender la cultura china, el idioma mandarín o de lo contrario el inglés que es todavía idioma de negocios en China, y algunas técnicas de etiqueta y protocolo.
Se debe comenzar por tener conocimientos básicos de su geografía, historia, tipo de gobierno, régimen jurídico, ciudades principales y zonas especiales de desarrollo. Luego se debe conocer el entorno empresarial, las estadísticas de desarrollo comercial, la importancia de su ingreso a la OMC.
Para saber qué venderle y qué comprarle, se necesita tener bien claras estas informaciones.
Dos libros pueden ayudar cuando se trata de conocer las estrategias de negociación recomendadas: el “Arte de la Guerra” de Sun Tzu y el “Arte Secreto de la Guerra con las 36 Estratagemas”, de autor desconocido.
Estos dos libros, cuya esencia es militar, han sido adaptados a los negocios, quizás porque estos son una guerra en donde todos quieren ganar, pero en donde realmente se gana cuando las partes quedan satisfechas mutuamente. Los chinos tienen fama de ser unos de los mejores negociadores del mundo, entre otras cosas porque su preparación técnica es de primer orden.
Prepararnos por igual, conocer la fuente de su éxito, sus técnicas de negociación nos permitirán salir bien del enfrentamiento.
En cuanto a la etiqueta y el protocolo, se deben conocer técnicas tan generales como la forma de saludar, así como la necesidad de llevar tarjetas de presentación impresas en un lado en idioma chino y el otro en inglés o el idioma del país del negociador. La comida, el restaurante, usar los palitos, cómo sentarse, la puntualidad, cómo dirigirse a ellos, los regalos y mucho más se debe aprender antes de aventurarse a negociar en China.
Existen infinidad de libros de etiqueta y protocolo de excelente calidad, nuestra recomendación es que lea Chinese Business Etiquette por Scott D. Seligman y Doing Business in China de Ted Plafker.
Sabiendo la importancia de China en el mundo de los negocios y de lo que significa para el país la relación comercial con China, el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEIRD) que dirige Eddy Martínez y la Asociación de Becarios de China (ABC-RD) que preside el subsecretario de turismo Luis Simó, con el auspicio de la Oficina de Desarrollo Comercial de la República Popular China, están organizando un seminario que precisamente se titulará “Cómo hacer negocios con China”, dirigido al empresariado dominicano y a todo aquel que no quiera quedarse rezagado en el llamado Siglo de China.
Esté atento, en los próximos días conocerá los detalles.
Publicado en el Listín Diario, el sábado 5 de septiembre de 2009, ver en:http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=113885
Y en el Nuevo Diario digital, ver en: http://elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=166991

sábado, 29 de agosto de 2009

El té chino

Aunque nos han acostumbrado a llamar té a toda infusión de hojas que se prepara, el verdadero té, es la infusión que se extrae de una hoja milenaria de origen chino que lleva ese nombre.
El cómo se descubrió y cómo comenzó a ser la bebida preferida del pueblo chino es un misterio. Existen diversas historias, todas fantásticas, siendo la más aceptada la que cuenta que el emperador Shen Nung, que sólo bebía agua previamente hervida, un día mientras esperaba que el agua estuviera lista, el viento empujó tres hojas de té hasta la taza, se tiñó el agua de un color dorado, él probó el brebaje y lo encontró revitalizante y refrescante.
Eso hace más de 5000 años, pero reiteramos es sólo una leyenda, de lo que sí se tienen pruebas es que ya en el 221 a.C. existía un impuesto al té, que después pasó a ser la principal fuente de ingresos del Estado. Lo que sí es seguro es que el cultivo del té tiene más de 2500 años, siendo quizás el más antiguo que registra el hombre.
Por muchos años los chinos mantuvieron el monopolio de producción y consumo del té, fue en el siglo IX que monjes budistas lo llevaron a Japón. Muchos años después llega a Europa cuando en 1610 los holandeses lo llevaron a Ámsterdam que era conocido en ese momento como el almacén del mundo. En China el consumo del té es un arte, es parte intrínseca de su cultura, de su diario vivir. Representa lo trivial y lo profundo. Se brinda a todo invitado como símbolo de amistad, además acompaña todas las comidas: antes de comer se bebe como aperitivo, después como digestivo.
Existen diferentes tipos de té, dependiendo de su preparación y de la frescura de las hojas. Los más conocidos son el verde y el negro, a partir de ellos existen distintas variantes. El verde es el primero, el más consumido, un antioxidante natural, considerado entre los diez alimentos más sanos del mundo. El té se toma sin azúcar para que sus facultades antioxidantes no se neutralicen, en última instancia se recomienda un poco de miel de abejas.
Preparar el té es un rito que demanda de utensilios específicos, que van desde la tetera hasta las pequeñas tacitas para su consumo, pero usted en principio hágalo con lo que tenga. No obstante, si usted decide asumir la cultura del té, nuestra recomendación es que así como para degustar un buen vino se precisa de una fina copa, riedel preferiblemente, para degustar un buen té se recomienda una fina tetera de cerámica cocida en la tradicional región de Yixing, que es el lugar donde los amantes del té, dentro y fuera de China, procuran los utensilios para su disfrute con el aire ceremonioso que demanda.
Usted puede encontrar el té en el mercado en diversas presentaciones, desde las bolsitas, hasta en sus hojas frescas debidamente procesadas. Para los no expertos, para facilidad de preparación se recomiendan las bolsitas, pero a medida que usted comienza a asumir el té como parte de su vida, a tomarlo habitualmente con sus familiares y amigos, como se hace en China, Japón, Reino Unido, India etc, debe consumir el té en sus hojas.
El mercado dominicano del té todavía no tiene esa gran diversidad que se podría encontrar en un país de tradición en su consumo, pero en el Barrio Chino se pueden encontrar varias opciones, diferentes precios y calidad. A mayor precio, mayor calidad y por tanto mejor sabor, frescura y facultades medicinales.
Publicado en el Listín Diario el sábado 29 de agosto de 2009, ver en: http://www.listindiario.com.do/app/article.aspx?id=113113
Y también en el Nuevo Diario digital el domingo 30 de agosto, ver con los comentarios en: http://elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=165954

sábado, 22 de agosto de 2009

El Tíbet, desde otra óptica

A nosotros los occidentales, en cultura y ubicación geográfica, nos han bombardeado con informaciones acerca del Tíbet y su relación con China. Películas de Hollywood, documentales, libros, ensayos, reportajes y noticias nos presentan a un Tíbet víctima de China. Como un estudioso de China en todos sus aspectos, que trata de ser objetivo, he investigado profunda y exhaustivamente el llamado conflicto entre Tíbet y China.
Como he dicho, ya casi todos, sin tener que investigar mucho, hemos escuchado una campana, la del Dalai Lama y sus seguidores. Nos queda escuchar otras campanas, entre ellas la opinión oficial de la República Popular China (RPCh), así como sinólogos e intelectuales que han escrito del tema, después de haber estado en el Tíbet y haber consultado al pueblo acerca de la realidad que se vive.
El Tíbet pertenece a China desde finales del Siglo XIII, cuando la Dinastía Yuan, la sumó al imperio. Las siguientes dinastías descuidan la zona, hasta que la Qing la recupera en el 1720. Los ingleses, aprovechando la decadencia del último imperio chino, conceden una independencia de hecho al Tíbet en el 1904, pero desde que se proclamó la República de China en el 1912, el presidente Shikai declaró al Tíbet provincia de China. En el entendido de que el Tíbet es una provincia suya, la ya proclamada RPCh, inicia una campaña de liberación del Tíbet en el 1950. El gobierno teocrático, dirigido por el Dalai Lama XIV, era excesivamente desigual y abusivo.
El 5% de la población, o sea, los gobernantes, la aristocracia y los monjes de capa superior, tenía todas las riquezas y el aplastante aplastado 95% divididos en siervos y esclavos, no tenía nada, más que trabajo, torturas, hambre y miseria. El feudalismo, superado en Europa desde el siglo XV, estaba en su mejor momento en esta sociedad en pleno siglo XX, peor aún, un feudalismo esclavista. Ante esta realidad, el gobierno de la RPCh agotó la etapa de diálogo y negociación con el Dalai Lama, pero ante la imposibilidad de acuerdos, se produjo el 28 de marzo de 1959 una orden promulgada por el Primer Ministro Zhou Enlai, en la que se disolvía el gobierno local del Tíbet y se establecía un Comité Preparatorio de la Región Autónoma del Tíbet.
Desde ese momento, se inició la reforma democrática en el Tíbet, que acaba de cumplir 50 años con resultados económicos, sociales y culturales favorables para la mayoría del pueblo tibetano, que fue liberado de la servidumbre, la esclavitud y la explotación.
Las estadísticas son sorprendentes, para muestra un dato: en el 1959 el PIB per cápita en el Tíbet era de 142 yuanes, hoy es de 13,861 aproximadamente. Le recomiendo escuchar todas las campanas, pero hágalo de manera desapasionada y con objetividad. Esta es otra versión, sea usted el jurado.
Publicado el el Listín Diario el sábado 22 de agosto de 2009: http://listindiario.com/app/article.aspx?id=112358
Y en el Nuevo Diario digital, ver comentarios en: http://elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=165246